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Entrar a Rey
Castro es transportarse en el túnel del tiempo e ir a
una vieja y típica casa de la Habana (con algo más de
lujo, por supuesto). Se respira Cuba por donde se pase,
y no sólo por la botica de los mejores habanos
importados que tiene. Con capacidad para 200 cubiertos,
se puede cenar primero y bailar después. Sí, obvio, la
música que más suena es: salsa. Pero también se escucha
soul, jazz y dance. Happy Hour, de lunes a viernes de 18
a 20.30, 2x1 en tragos cubanos y cerveza tirada. |